En muchas ocasiones, sustituir una vivienda antigua por otra completamente nueva supone borrar cualquier rastro de la construcción anterior. La Casa Vestige (Vestige House) sigue un camino diferente. Aunque reemplaza una casa eduardiana que se encontraba en mal estado, parte de sus cimientos, y algunos muros de ladrillo continúan formando parte del nuevo edificio. El resultado es una vivienda contemporánea que aprovecha recursos existentes sin renunciar a una imagen completamente renovada.

El edificio se encuentra en una parcela residencial de Cheshire, en noroeste de Inglaterra. Combina materiales tradicionales con soluciones actuales, tanto en el exterior como en el interior. Su aspecto contrasta claramente con el de las viviendas vecinas, aunque mantiene una escala similar y respeta la ocupación de la parcela.
Una nueva vivienda que conserva parte de la anterior
La intención inicial consistía en ampliar y reformar la casa existente. Sin embargo, su mal estado hizo inviable mantenerla tal como estaba y el proyecto evolucionó hacia una vivienda de sustitución. La nueva construcción aprovechó los cimientos existentes y parte de la fábrica de ladrillo de la antigua casa para resolver la planta baja.
De este modo se redujo la necesidad de nuevas cimentaciones y materiales, disminuyendo el impacto ambiental de la intervención. La vivienda anterior también sirvió como referencia para organizar la nueva, aunque el resultado arquitectónico es completamente diferente.

La Vestige House rompe con el aspecto del barrio
Aunque mantiene unas dimensiones similares a las viviendas próximas, la Casa Vestige no intenta confundirse con ellas. Su lenguaje arquitectónico es claramente contemporáneo y basta una mirada para comprobar que responde a criterios muy diferentes.
El cambio más evidente aparece en la cubierta. En lugar de reproducir los tejados inclinados habituales del entorno, la vivienda se organiza mediante cuatro volúmenes independientes con cubiertas de pendiente negativa muy suave. En la foto de la maqueta se aprecia cómo se resuelven las cuatro cubiertas. Esta composición hace que la línea superior de algunas fachadas aparezca inclinada, aportando una silueta muy característica que diferencia la casa del resto de edificaciones de la calle.

La planta baja utiliza el ladrillo como material dominante, mientras que el volumen superior se reviste con madera. Este contraste permite identificar visualmente ambos niveles y acentúa la sensación de que la planta alta se apoya sobre una base mucho más sólida.
También las ventanas participan de esa imagen contemporánea. Sus proporciones y su integración en la fachada poco tienen que ver con las de las viviendas vecinas, reforzando el carácter propio del conjunto.
El revestimiento de madera merece una reflexión aparte. Los listones verticales, separados ligeramente entre sí, aportan profundidad y enriquecen la textura de las fachadas. Sin embargo, también parecen una solución exigente desde el punto de vista del mantenimiento. Esos pequeños espacios pueden favorecer la acumulación de suciedad y complicar las tareas de limpieza con el paso del tiempo.
La organización de la parcela presenta algunos puntos en común con esta vivienda con piscina larga, aunque ambas propuestas resuelven el programa de forma muy distinta.

Un recorrido interior cuidadosamente organizado
La organización interior resulta bastante intuitiva, aunque incorpora varias decisiones que enriquecen el recorrido por la vivienda.
El acceso principal conduce a un vestíbulo de doble altura que se convierte inmediatamente en el espacio protagonista de la planta baja. Desde este punto pueden elegirse distintos recorridos. A un lado aparece una sala de estar secundaria, mientras que en otro está el cuarto de juegos y un aseo, con la escalera al fondo.
El salón-comedor ocupa la parte posterior de la vivienda, dos peldaños por debajo del vestíbulo. La transición entre ambos espacios no se realiza mediante una puerta convencional, sino mediante una celosía de madera formada por listones verticales. Esta solución permite mantener la continuidad visual entre las estancias, al tiempo que proporciona cierto grado de privacidad a quienes utilizan la zona de estar.
Junto al comedor se encuentra la cocina, comunicada mediante un gran hueco abierto en el muro de ladrillo. Desde ella es posible acceder a una zona de almacenaje y, finalmente, al cuarto de baño situado al fondo.
En el exterior también llama la atención el muro que divide parcialmente el patio delantero. Su función no resulta del todo evidente. Puede responder a cuestiones de privacidad o simplemente servir para organizar el espacio exterior, aunque el proyecto no explica expresamente cuál fue la intención de esta pieza.

Una planta superior sencilla y funcional
La planta alta concentra todos los dormitorios y se organiza alrededor del distribuidor generado por la escalera. El vacío abierto sobre el vestíbulo prolonga la doble altura de la entrada y permite que la luz natural alcance el corazón de la vivienda.
El dormitorio principal dispone de vestidor y baño propio, mientras que los otros tres dormitorios comparten un único cuarto de baño. Frente al vacío se ha reservado además una pequeña zona de lectura que amplía la sensación de espacio del distribuidor.
La organización general funciona con claridad, aunque puede discutirse una de las decisiones adoptadas durante el diseño. Dado que el único baño compartido se encuentra en esta planta, cuando está ocupado la alternativa consiste en utilizar el cuarto de baño situado en la planta baja, obligando a atravesar la cocina y la zona de almacenaje. Una posibilidad habría sido sustituir el espacio de lectura por un segundo baño compartido, manteniendo el resto de la distribución intacta.


Las ventanas son uno de los mejores detalles del proyecto
Uno de los aspectos más interesantes de la Casa Vestige aparece precisamente en el diseño de sus ventanas. En los dormitorios, cada hueco combina un gran paño fijo de vidrio con una hoja practicable revestida con la misma madera utilizada en la fachada. De este modo, la carpintería queda perfectamente integrada en la composición exterior sin renunciar a la ventilación natural.
Desde el interior, un sistema enrollable permite regular tanto la privacidad como la entrada de luz. Ademas, un lucernario situado sobre la escalera ilumina un espacio que, de otro modo, dependería exclusivamente de iluminación artificial.
Son detalles discretos y bien resueltos, que contribuyen a mejorar la calidad espacial de la vivienda sin recurrir a soluciones complejas.
El uso de la madera como revestimiento exterior contribuye a dar calidez al conjunto, aunque exige un mantenimiento más cuidadoso que otros acabados. Si te interesa este tipo de soluciones, también puedes ver cómo se emplea este material en la Eva Street Residence. Es otra vivienda contemporánea donde la madera desempeña un papel protagonista tanto en el exterior como en el interior.

La Casa Vestige fue diseñada por Smith Young Architects. Puedes consultar más información sobre este proyecto en su web: www.smyo.co.uk























