Arquitectura

Estas palabras son las primeras pinceladas de una obra ambiciosa que quiere ser útil para mucha gente. Las de esta página definen un gran lienzo. En cierta medida, forman la estructura del pórtico principal de este sitio web, y por tanto la fachada de una gran nave llamada Arquitectura. Pero ¿qué es la Arquitectura?

Más adelante haremos un repaso en esta página a los tipos de arquitectura que aparecieron a lo largo de la historia. También será necesario realizar una clasificación de edificios, con enlaces a ejemplos contemporáneos.

Definiciones de Arquitectura

Dependiendo del contexto en que se encuentre, el término Arquitectura puede tener varios significados, la mayoría muy similares. En el Diccionario de la Real Academia Española (RAE) esto es lo que aparece:

Definición Arquitectura (RAE)

 

Según Google, la arquitectura se puede definir también de 4 maneras, bastante parecidas a las que ofrece la RAE, pero aquí aparecen ya otros términos (técnica, filosofía, funcionalidad,…). Por tanto, la cosa empieza a complicarse.

Definición de Arquitectura, ofrecida por Google en el top 1.Definiciones dadas por arquitectos

Fueron muchos los arquitectos que se atrevieron a dar una definición de Arquitectura. Las hay bastante previsibles, originales, complicadas,… y hasta provocativas. Veamos los ejemplos más notables, en todos los aspectos, siguiendo un orden casi cronológico.

Hombre de Vitrubio - Leonardo da VinciLa primera parada de esta secuencia es obligatoria hacerla en Vitruvio. Este arquitecto e ingeniero de Julio César escribió entre los años 27 y 23 a. C. el tratado sobre arquitectura (De Architectura1) más antiguo conocido. En él Vitruvio dice que la arquitectura para determinados edificios públicos se debe basar en tres principios: Venustas (Belleza), Firmitas (Firmeza), y Utilitas (Utilidad).

En 1452 el arquitecto italiano Leon Battista Alberti afirmó que:

El arte de la construcción en su totalidad se compone del trazado y su materialización. (..) El trazado será una puesta por escrito, determinada y uniforme, concebida en abstracto, realizada a base de líneas y ángulos, y llevada a término por una mente y una inteligencia culta.

Sorprende que a principios del siglo 19, el arquitecto Jean Nicolas Louis Durand fuera capaz de expresarlo de una manera tan “moderna y completa”:

La arquitectura es el arte de componer y de realizar todos los edificios públicos y privados. (..) Conveniencia y economía son los medios que debe emplear naturalmente la arquitectura, y las fuentes de las que debe extraer sus principios. (..) Para que un edificio sea conveniente es preciso que sea sólido, salubre, y cómodo. Un edificio será tanto menos costoso cuanto más simétrico, más regular, y más simple sea.

Unos 60 años más tarde, Eugène Viollet-le-Duc, no se quedó corto tampoco cuando dijo lo que era la Arquitectura:

La arquitectura es el arte de construir. Se compone de dos partes, la teoría y la práctica. La teoría comprende: el arte propiamente dicho, las reglas sugeridas por el gusto, derivadas de la tradición, y la ciencia, que se funda sobre fórmulas constantes y absolutas. La práctica es la aplicación de la teoría a las necesidades; es la práctica la que pliega el arte y la ciencia a la naturaleza de los materiales, al clima, a las costumbres de una época, a las necesidades de un periodo.

Para Adolf Loos, la arquitectura no es arte. Así lo explicó en 1910:

La casa debe agradar a todos, a diferencia de la obra de arte que no tiene por qué gustar a nadie. La obra de arte es un asunto privado del artista. La casa no lo es. La obra de arte se sitúa en el mundo sin que exista exigencia alguna que la obligase a nacer. La casa cubre una exigencia. (..) La obra de arte es revolucionaria, la casa es conservadora. ¿No será que la casa no tiene nada que ver con el arte y que la arquitectura no debiera contarse entre las artes? Así es. Solo una parte muy pequeña de la arquitectura corresponde al dominio del arte: el monumento funerario y el conmemorativo. Todo lo demás, todo lo que tiene una finalidad hay que excluirlo del imperio del arte.

Modulor - Le CorbusierEl razonamiento de Loos es bastante radical, y se olvida de algo muy importante: la emoción. Para convencernos de su idea, nos pone por delante la trampa de la función. Pero sigamos con nuestra búsqueda, porque en 1923, Le Corbusier vino a poner en su sitio a Adolf Loos, defendiendo a capa y espada que la Arquitectura puede ser arte, añadiendo además la importancia de la luz en su definición:

La arquitectura está más allá de los hechos utilitarios. La arquitectura es un hecho plástico (..), es un juego correcto, magnífico de los volúmenes bajo la luz. (..) Su significado y su tarea no es solo reflejar la construcción y absorber una función, si por función se entiende la de la utilidad pura y simple, la del confort y la elegancia práctica. La arquitectura es arte en su sentido más elevado, es orden matemático, es teoría pura, armonía completa gracias a la exacta proporción de todas las relaciones: ésta es la “función” de la arquitectura.

Se despachó bien “el cuervo”. Mientras tanto, Mies van der Rohe con su “menos es más” nos regalaba una de las definiciones de arquitectura más contundentes y ambiguas:

La arquitectura es la voluntad de la época traducida a espacio.

El arquitecto francés Auguste Perret también estuvo muy inspirado. Nos estregó una definición simple, que luego fue muy utilizada:

La arquitectura es el arte de organizar el espacio.

El genial y arrogante Frank Lloyd Wright se refirió a la arquitectura (y los arquitectos) de diversas maneras:

La arquitectura es el triunfo de la imaginación humana sobre materias, métodos, y hombres, para poner al hombre en la posesión de su propio mundo. Es por lo menos el patrón geométrico de las cosas, de la vida, del mundo humano y social. Es en el mejor de los casos ese marco mágico de la realidad que a veces rozamos cuando utilizamos la palabra orden.

Los médicos tapan sus errores con tierra, los abogados con papeles, y los arquitectos aconsejan poner plantas.

Lo único malo de la arquitectura son los arquitectos.

El debate sobre si la arquitectura se debe o no considerar arte, parece que va a durar otros cien años más. En una conferencia celebrada en Milán (1967), el arquitecto Louis Kahn añadió más confusión al tema:

Ante todo debo decir que la arquitectura no existe. Exista una obra de arquitectura. (..) No todos los edificios son arquitectura.

Unos años más tarde César Pelli quiso poner un poco de orden, y casi lo consigue:

Arquitectura es dar una respuesta apropiada y una interpretación artística adecuada a los problemas que se nos presentan en cada proyecto en particular. Requiere del equilibrio esencial que debe existir entre el arte y el bien común, entre la arquitectura y los principios morales y filosóficos que deben mover y conmover al hombre.

Mathias Goeritz, un arquitecto polaco que vivió en España y México, dio una de las definiciones más sencillas y claras:

Sólo recibiendo de la arquitectura emociones, el hombre puede volver a considerarla como un arte.

Cuando en 1980 Luís Barragán recogía su Premio Pritzker, ésta fue la definición que dio:

La arquitectura es arte cuando consciente o inconscientemente se crea una atmósfera de emoción estética, y cuando el ambiente suscita una sensación de bienestar.

El arquitecto español Francisco J. Sáenz De Oiza se acordó de los estudiantes:

Lo más importante que tiene que saber un estudiante que sale de la escuela (de Arquitectura) es: qué es y qué no es la arquitectura.

Y Rem Koolhaas se enfocó más en la profesión:

La arquitectura ha sido siempre una profesión moralista y arrogante. Eso de que nosotros lo hacemos todo bien, pensando lo mejor para el mundo… Siempre he considerado que era un aspecto muy desagradable de la profesión. (..) La arquitectura por definición es una aventura caótica.

Definiciones dadas por artistas no arquitectos

Ludwig Van Beethoven estuvo muy inspirado:

La arquitectura es una música de piedras, y la música una arquitectura de sonidos.

Victor Hugo fue bastante original:

La arquitectura es el gran libro de la humanidad.

En cambio Renoir fue un poco cruel:

La arquitectura moderna es, en términos generales, el enemigo más grande del arte.

Friedrich Nietzsche se refirió a la arquitectura en unos términos que a casi nadie defraudó:

En la arquitectura el orgullo del hombre, su triunfo sobre la gravitación, su voluntad de poder, asumen una forma visible.

El diseñador alemán Otto Aicher fue un visionario, cuando señaló lo siguiente:

El diseño y la arquitectura están en una profunda crisis. Corren el peligro de hacerse cómplices de las modas. Ya no se derivan del argumento y el razonamiento fundado, como la ciencia y la técnica, sino de la veleidad, del azar estético de que en cada momento se dé en reverenciar un arte y fustigar otro.

El escultor granadino Eduardo Carretero, llegó a decir que:

La arquitectura no es importante en sí misma. Importa por cuanto provoca, por cuanto influye en nuestras acciones, por cuanto invita al sueño lúcido y al encuentro con los aspectos olvidados de la existencia.

Ninguna de estas definiciones es perfecta. Pero el conjunto de todas ellas nos da una visión bastante aproximada de lo que debemos entender por Arquitectura. Incluso hasta Adolf Loos tenía parte de razón, porque la mayoría de la arquitectura construida, carece de valor artístico.

Tipos de Arquitectura

A lo largo de la historia (y la geografía) sucedieron diferentes estilos arquitectónicos. Este extenso artículo no pretende profundizar en ninguno de ellos, pero sí conducir hacia los motivos que provocaron el nacimiento de la Arquitectura Moderna, y la que se construye en la actualidad.

El clima, los materiales, las costumbres…, son factores que influyen a la hora de crear estructuras para vivir y para las necesidades sociales. Desde la prehistoria, se han conservado restos de construcciones megalíticas y ciclópeas. Las más antiguas son del Neolítico, y abarcan desde las primeras estructuras adinteladas, hasta construcciones propias de la arquitectura popular2 y vernácula3: cabañas, chozas, palafitos, crannógs, y terramaras.

Algo en lo que todo el mundo coincide es que cualquier civilización (o cultura) tiene una tradición arquitectónica propia. También en cada época se dieron varios estilos arquitectónicos. A continuación repasamos lo más destacado de cada periodo.

Edad Antigua

Sin duda alguna los estilos de más “éxito” en las universidades de medio mundo han sido el griego y el romano. En cambio la arquitectura mesopotámica, mesoamericana, incaica, caldea, asiria, meso-persa, etrusca, y paleocristiana, pasan casi de puntillas. De este periodo histórico, una mención especial se merece la Arquitectura Egipcia, porque injustamente suele ser la gran olvidada en el mundo académico.

Arquitectura Egipcia

Hablar de la arquitectura del Antiguo Egipto no es sinónimo de pirámides. La combinación explosiva de la ideología imperante (un fuerte poder político, y el concepto de inmortalidad), junto a avanzadas técnicas de construcción, propiciaron obras arquitectónicas monumentales. En cierto sentido la arquitectura de épocas posteriores supuso varios pasos hacia atrás para la humanidad.

Con ladrillos de barro se construían las viviendas, que por regla general tenían patio interior, y pocas ventanas. Era una arquitectura popular muy bien adaptada al clima seco y cálido. En cambio con grandes bloques de piedra se levantaban templos y tumbas. Los templos más imponentes se construyeron durante el Imperio Nuevo, pues son los más complejos, incluyendo residencias para sacerdotes, aulas, bibliotecas, y almacenes.

templo egipcio

Arquitectura Griega

Se refiere este periodo a la arquitectura producida en la península Griega, Peloponeso, islas del Mar Egeo, Italia, y colonias de Asia Menor (desde el año 600 a. C. hasta el siglo primero d. C.). La Arquitectura de la Antigua Grecia dejó numerosas ruinas hasta nuestros días. Están repartidas por toda esa región, y algunas de ellas muy bien conservadas. Es una arquitectura que seguía unos patrones establecidos, tanto en su estructura como decoración. Esto se llevaba a cabo siguiendo un lenguaje riguroso, según tres órdenes clásicos:

  • Orden Dórico. Es el más antiguo de todos, pero también el más simple. No tiene basa y el fuste de la columna se apoya directamente en el estilóbato. La columna (fuste + capitel) alcanza una altura de 16 módulos. El capitel se compone de ábaco, un equino muy sencillo y corto, y el collarino, que sirve de unión con la columna. El conjunto formado por la columna y capitel funciona como soporte del entablamento (viga de 4 módulos de espesor). Es un elemento horizontal formado por el arquitrabe y el friso, éste último decorado con triglifos y metopas. Sobre el entablamento descansa la cubierta. El orden completo tiene una altura de 20 módulos.
  • Orden Jónico. Este orden sucedió al dórico, en el siglo VI a. C, y probablemente es el más elegante de todos ellos. En este patrón la columna ya tiene basa, compuesta por tres molduras (dos medios toros y una escocia). El fuste es más esbelto, y también está decorado con estrías, pero sin ángulos vivos. La altura de la columna suele ser de 18 módulos, dos de ellos correspondientes al capitel. En el orden Jónico el capitel sufrió un cambio considerable. Está compuesto por dos volutas (espirales), y rematado superiormente por un delgado ábaco. El entablamento es un poco más alto (4 módulos y medio), pues el arquitrabe tiene 3 platabandas. La altura total de este orden es de 22 módulos y medio.
  • Orden Corintio. Es el orden más recargado y ornamentado, y surgió hacia el siglo IV a. C., probablemente diseñado por el escultor griego Calímaco. Es muy parecido al orden jónico en composición y tamaño, pero se diferencia por su capitel, que tiene labradas unas hojas de acanto. Su altura total es de 25 módulos.

Como se verá más adelante, cada uno de estos órdenes clásicos tendrá cierta repercusión en periodos posteriores de la Arquitectura occidental, sobre todo en Italia, y de ahí al resto de Europa.

 

Tres ódenes: dórico, jónico, corintio

Los tres órdenes de la arqutiectura griega antigua. Foto del Partenón de Atenas.

 

 

En el legado griego arquitectónico, es posible realizar una clasificación según las funciones:

  • Templo. Es el edificio más característico de la arquitectura griega antigua. Cada uno de ellos se concebía con entidad propia dentro del paisaje. Generalmente se ubicaba en la parte alta de una colina, y era la forma más común de la arquitectura pública de la sociedad griega. En el templo se guardaban los tesoros relacionados con el culto al dios al que estaba asociado. Allí los devotos dejaban sus ofrendas. Por tanto la habitación interior (cella) era una especie de cámara acorazada + despensa. Tenía una sola puerta (no había ventanas), y delante un pórtico con columnas. Esta simple organización luego fue evolucionando, y haciéndose más compleja. Según la disposición de las columnas, así se llamaba: in antis, próstilo, anfipróstilo, períptero, y díptero. Los templos primitivos se hacían de ladrillo y madera, pero más tarde de piedra caliza y mármol
  • Teatro al aire libe. El más antiguo data del año 350 a. C., y represanta la primera estructura de Occidente destinada al entretenimiento y reuniones públicas. Cada ciudad tenía su teatro. Las gradas se construían sobre una ladera, y dibujaban un semicírculo.
  • Propylon. Era la puerta de entrada procesional.
  • Ágora. La plaza, o espacio público generalmente rodeado por una columnata (stoa) y estatuas. Servía para reuniones civiles, como mercado, y para realizar asambleas.
  • Bouleuteion. Este edificio funcionaba como un ayuntamiento.
  • Monumento público.
  • Mausoleum. Era un monumento funerario, el más adornado de todos los que se llegaron al ejecutar en la Antigua Grecia.
  • Stadium. Allí se celebraban espectáculos deportivos, y tenían gradas rectas y en semicírculo. Los hipódromos eran similares, pero estaban cerrados en ambos extremos, y se destinaban a carreras de caballos y carros.

Si los templos y edificios públicos se construían con piedra, las casas eran de madera (soportes y cubierta) y ladrillos sin cocer para los muros. Los elementos decorativos se hacían con terracota y bronce, pero también se pintaban. Las construcciones más modestas se hacían de adobe. Las cubiertas de los templos, al principio eran de paja, pero ya a partir del año 700 a. C. se utilizaron tejas pesadas, con forma de S.

Arquitectura Romana

La Arquitectura de la Antigua Roma nos dejó gran cantidad de edificaciones. Pero también por su solidez y escala se merece un hueco en este repaso histórico. Debido a la organización y poder del Imperio Romano, los métodos constructivos estaban normalizados. Por eso era posible levantar edificios similares en localizaciones muy distantes entre sí.

La Arquitectura Romana surge de la etrusca, quienes aprendieron de los griegos los órdenes básicos de construcción. Por ese motivo también tiene rasgos de la arquitectura griega, alcanzando su máximo esplendor en los dos primeros siglos del imperio. Empezó a decaer hace el siglo II, y ya en el siglo IV se convierte en una arquitectura más recargada y menos rigurosa en su estilo.

En los órdenes de la arquitectura romana se incluyen los 3 de la arquitectura griega, 1 de la etrusca, y otro nuevo que siglos más tarde los arquitectos del Renacimiento llamaron “orden compuesto”.

  • Orden Toscano. También se le llama orden etrusco, pues se construía de igual manera que en la arquitectura etrusca. Tiene la estética del orden dórico griego, pero con la columna apoyada en una basa, y el fuste liso. La altura total de este orden es de unos 17 módulos y medio.
  • Orden dórico romano. Es una versión más decorada del orden dórico griego, pues tiene un collarino adornado, y el ábaco presenta un talón. El astrágalo rodea al fuste en forma de junquillo; y justo debajo de la corona de la cornisa lleva unos dentículos. La columna alcanza una altura de 17 módulos.
  • Orden jónico romano. Los romanos construían su capitel con más adornos que en la versión griega original, reduciendo las volutas.
  • Orden compuesto. Es similar al corintio, pero con hojas de acanto sin calículos, y con cuatro volutas, de ahí que se le llame “compuesto”.
Ordenes clasicos romanos

Los cinco órdenes utilizados en la Arquitectura de la Antigua Roma.

 

 

En un mismo edificio podían convivir órdenes diferentes, pero lo normal es que apareciera en más sencillo debajo. Así ocurre, por ejemplo, en el Coliseo.

La arquitectura romana empleó bastante los arcos, bóvedas, y cúpulas. La bóveda normalmente se construía con masa de puzolana y cascajo, y unos arcos de ladrillo (en paralelo o en diagonal) que quedaban embebidos en la bóveda. El Panteón de Agripa es un claro ejemplo. Son también famosas las bóvedas y cúpulas de las Termas de Caracalla.

Durante el Imperio Romano se crearon nuevas tipologías constructivas. Las tipologías edificatorias antiguas fueron adaptadas y modificadas con nuevas técnicas de construcción. A continuación viene una lista con los tipos de edificios y construcciones más comunes de la Antigua Roma:

  • Calzadas. Eran vías trazadas para facilitar los desplazamientos por todo el imperio. Se construían con piedra, y tenían varias capas de base (suelo compactado, piedras grandes, de cantera, guijarros, ladrillos, arcilla). En los laterales quedaba una parte elevada que servía como acerado.
  • Puentes y Acueductos. Imprescindibles para salvar ríos, y traer agua desde lugares lejanos. Eran de piedra, y bastante sobrios.
  • Templo. El uso era el mismo que el de los griegos, pero se hicieron modificaciones, con el fin de reducir el número de columnas. También se crearon naves abovedadas cuando las columnas se sustituían por pilastras. Había templos de planta circular.
  • Sepulcro. Podía llegar a ser muy sencillo (con una simple lápida), o bastante suntuoso (mausoleo). A veces se formaban filas de sepulcros, como los de la Vía Apia, y panteones familiares, e incluso subterráneos.
  • Domus. Era la casa romana construida para familias más pudientes, que no hay que confundir con la vivienda típica romana, que estaba hecha con materiales de peor calidad. El domus solía tener una sola planta, y tenía las habitaciones distribuidas alrededor de uno o dos patios4. La entrada nunca era directa, pues había un vestíbulo (vestibulum).
  • Basílicas. Estos edificios solían tener planta rectangular, servían para impartir justicia, aunque también podían funcionar como lonjas. Tenían pórtico en fachada, una nave central y otras laterales.
  • Termas. Eran edificios públicos dedicados al baño.
  • Anfiteatros. Se construían para acoger juegos y espectáculos. Es una invención romana, no hay antecedentes previos. Los más antiguos son del siglo II a. C., construidos en Etruria y Campania. Tenían forma circular u ovalada, mientras que el teatro era semicircular.
  • Naumaquias. Estas construcciones también estaban destinadas al espectáculo. Se parecían a los anfiteatros, pero el fondo se llevaba de agua, con el fin de representar combates navales.
  • Circos. Tenían la misma función que los hipódromos griegos. De forma ovalada y alargada, pero tenían un muro con estaturas y ornamentos arriba.
  • Foro. Los romanos le llamaban forum magnum. Eran plazas donde se encontraban los edificios gubernamentales, servían de mercado, para administrar justicia, pero también como centros religiosos y de prostitución. El foro podía tener varios templos, basílicas, arcos, etc.

Las construcciones romanas podían presentarse muy austeras, o muy recargadas. La sobriedad se utilizaba en puentes y acueductos, mientras que el lujo quedaba reservado para templos y palacios.

Edad Media

La primera Arquitectura Bizantina apenas se diferenciaba de la arquitectura romana. Hay que situarla en el siglo V, coincidiendo con la sonada caída del Imperio Romano de Occidente. En este periodo más tarde nos encontraremos con la arquitectura visigoda, prerrománica, merovingia, islámica, románica, incluso la arquitectura normanda. Pero todos los honores hay que dárselos a la Arquitectura Gótica.

Arquitectura Bizantina

El Imperio Romano de Oriente se llamó Imperio Bizantino, y su capital era Constantinopla (anteriormente se llamaba Bizancio, y hoy día Estambul). La Arquitectura Bizantina se desarrolló desde el siglo IV hasta el siglo XV, cuando la ciudad fue tomada por los turcos otomanos. Por eso los estudiosos de este estilo la dividen en tres periodos: inicial, intermedio, y periodo final. Este estilo se difundió principalmente por lo que hoy es Bielorrusia, Bulgaria, Grecia, Italia, Rumanía, Rusia, Siria, Ucrania, y por supuesto Turquía.

Hay que tener presente que el arte bizantino estaba muy ligado a la iglesia ortodoxa. Este estilo se basaba en la arquitecta romana, pero recibió influencias de Oriente Medio. Los elementos más característicos de la arquitectura bizantina eran los siguientes:

  • Las cúpulas abulbadas no podían faltar en edificios relacionados con la iglesia ortodoxa. Esto provocaba que fueran construcciones más elevadas, y que por lo general tuvieran una planta cuadrada.
  • El material más comúnmente utilizado era el ladrillo, en vez de la piedra.
  • Para la decoración se empleaban mosaicos.
Periodo inicial

Al principio la arquitectura bizantina consistía en una versión regional de la arquitectura romana. Los órdenes clásicos se empezaron a ejecutar de manera menos rigurosa, y las influencias de la arquitectura oriental ya comenzó a notarse. También las esculturas se fueron sustituyendo por los mosaicos, a la hora de decorar los edificios. Las cúpulas aparecían ya más elevadas.

Periodo intermedio

Muy típico de este periodo artístico fueron las iglesias con planta de cruz griega, algunas de ellas inscritas en un círculo. Esta composición fue la que más éxito tuvo en las regiones (pueblos eslavos) que cristianizaban los misioneros bizantinos ortodoxos. Tenían además una peculiar cubierta con una cúpula sobre tambor, y una gran cornisa. Buenos ejemplos de este periodo son la catedral de Atenas, el Monasterio de Osios Loukás, la catedral de Santa Sofía de Ohrid (Macedonia), y la iglesia de Santa Sofía de Kiev (Ucrania).

Periodo final

Este periodo sucede desde el siglo XIII al XV. Durante ese tiempo predominaron las iglesias con cubierta de cúpulas abulbadas, construidas sobre tambores circulares o poligonales. Del periodo de la dinastía de los Comnenos hay que destacar la Basílica de San Marcos (Venecia), y Santa María Asunta (isla veneciana de Torcello). Durante la dinastía de los Paleólogos se procuró no resaltar demasiado la verticalidad. Claros ejemplos de este estilo son la iglesia de los Santos Apóstoles (Salónica), y la iglesia de Mistra (Peloponeso).

 

Santa Sofía de Trebisonda

Santa Sofía de Trebisonda

 

 

Arquitectura Gótica

Probablemente el gótico fue a la Edad Media, lo que la arquitectura egipcia significó para la Edad Antigua. Hay que situar al arte gótico entre el arte románico y el que llegó más tarde con el Renacimiento. Se desarrolló en la parte más occidental de Europa, y estaba muy (pero muy) vinculado a la arquitectura religiosa. Por eso gran parte de esta arquitectura eran iglesias, monasterios, y sobre todo catedrales. Pero también se encuentran estupendas muestras del gótico en la arquitectura civil (hospitales, ayuntamientos, universidades, palacios, y casas burguesas) y militar (castillos y murallas).

La esbeltez de los elementos estructurales, y la iluminación natural en el interior de los edificios góticos, fueron los ingredientes imprescindibles en este estilo. La Arquitectura Gótica conseguía todo eso con estos 3 elementos estructurales:

  • Bóveda de crucería. Esta bóveda gótica se forma con el cruce de dos bóvedas de cañón apuntado. Pero se caracteriza también por estar reforzada mediante un conjunto de nervios que se unen en la clave. Por eso también se la conoce como bóveda nervada. Los nervios son los que van formando los arcos, y el espacio entre ellos recibe el nombre de plementos.
  • Arco ojival o apuntado. Su geometría hace que en la clave se forme un pico, o ángulo central. Este trazado transmite mejor las acciones horizontales que el arco de medio punto, al tiempo que ofrece una mayor esbeltez. Es el arco típico de la arquitectura gótica, pero tiene precedentes en el arte románico del siglo XII.
  • Arbotante. Es el elemento estructural exterior que recoge parte de las cargas, en el arranque de las naves góticas. Dicho de otra manera: es un apuntalamiento elegante que mantiene estable la bóveda. Forma parte del conjunto de la estructura gótica, pero solo se puede ver desde fuera. La parte inferior del arbotante se apoya en un estribo o contrafuerte, mientras que la zona superior se conecta con la bóveda. Generalmente estaban decorados con pináculos.

Estos elementos ayudaban a hacer una mejor distribución de las cargas en la arquitectura del gótico. También permitían que los edificios alcanzaran mayor altura, y que en gran parte de los muros se pudieran abrir huecos. Eso facilitó la disposición de hermosas vidrieras y rosetones.

 

interior arquitectura gótica

Interior Sainte-Chapelle de París

 

 

Edad Moderna

Arquitectura Renacentista

Esta época se inició con el Renacimiento, que ocupó los siglos XV y XVI. La arquitectura renacentista supuso una ruptura abrupta con la Edad Media, y por tanto con el gótico. En estos siglos las miradas de artistas y arquitectos se dirigieron al Arte Clásico, sobre todo a nivel arquitectónico. Esta actitud dio lugar a una reinterpretación de la arquitectura de Grecia y Roma, examinando ruinas y buscando un modelo ideal a seguir. Los diez libros de Vitruvio (De Architectura) fueron “la biblia” para los arquitectos renacentistas italianos. Sirvieron para difundir cánones, pero también para inventárselos, ya que muchos de ellos se perdieron durante la Edad Media, a medida que los tratados de Vitruvio eran copiados y traducidos en los monasterios. Esto originó la aparición de nuevos tratados renacentistas. En el Renacimiento, el artesano arquitecto de la antigüedad se había convertido en un artista de gran prestigio social. Hubo dos periodos bien definidos:

  • Durante el Quattrocento (siglo XV) sucedió un renacimiento temprano, y hay que entenderlo como una arquitectura que se inspiraba de la Antigüedad Clásica. Esta etapa sirvió para consolidar las bases teóricas utilizadas en el periodo siguiente. Destacaron Brunelleschi y Leon Battista Alberti.
  • En el Cinquecento (siglo XVI) se pueden distinguir dos sub-periodos. Hubo una etapa de madurez (Alto Renacimiento) que duró el primer cuarto de siglo. Se corresponde con el inicio de las obras para la Basílica de San Pedro. En ella trabajaron Bramante, Rafael Sanzio, Antonio da Sangalio, y Miguel Ángel. La etapa de Manierismo vino después (Bajo Renacimiento), en ella las maneras y estilo personal de cada arquitecto se anteponen al proyecto teórico clásico. Aquí destacaron los maestros Giacomo della Porta, Giorgio Vasari, Jacopo Vignola, Giulio Romano, y Andrea Palladio.

 

típica fachada palladiana

Renacimiento. Arquitectura de Andrea Palladio.

 

Bases del Renacimiento

Hay que tener presente que la Arquitectura Renacentista estaba muy vinculada a una visión del mundo en la que el clasicismo y humanismo eran los ejes predominantes. Tampoco estos ideales surgieron completamente desvinculados de la Edad Media, pero sí rompían con el gótico. El estilo renacentista se distinguía por lo siguiente:

  • Clasicismo. Se buscó el ideal clásico con el objetivo de aplicarlo a la realidad cotidiana de la época. Los hombres del Renacimiento veían en Grecia y Roma un modelo a seguir, porque aquel mundo antiguo se veía idílico.
  • Naturaleza. Lo más perfecto era creado por la naturaleza, considerada como una obra suprema de Dios. No se buscaba la inspiración en ella, sino más bien en las formas de la naturaleza. En este sentido se actuaba igual que los clásicos.
  • Antropocentrismo. Durante el Renacimiento se deja de lado el egocentrismo medieval, y se adquiere una visión antropocéntrica de todo. Se analiza al hombre, y se le toma como referencia del Universo, adquiriendo el protagonismo en la manifestación artística.
  • Visión profana de la religión. Tomando como punto de vista el cristianismo, los valores clásicos estaban considerados paganos.
Cuestión de perspectiva

Observando la naturaleza, los artistas del renacimiento aprendieron a controlar la sensación espacial en las obras pictóricas. En este sentido, fue fundamental el uso de la perspectiva cónica, donde las líneas paralelas convergen en un punto de fuga. Los objetos se hacen más pequeños según la distancia desde la que son observados, al tiempo que se representan con menor detalle. Por tanto, la perspectiva acabó siendo un gran instrumento para el proyecto arquitectónico, adquiriendo una definición espacial adecuada, y como forma de conocimiento del diseño.

La influencia de Vitruvio

No solo analizaban las ruinas greco-romanas, los arquitectos renacentistas también estudiaron los diez libros del arquitecto Marco Vitruvio (De Architectura). Era el único tratado sobre cánones y órdenes clásicos que se conservaba, habiendo sido copiado y traducido en los monasterios del medievo. Esto provocó que su contenido original se fuera perdiendo y alterando, convirtiéndose en un tratado confuso y contradictorio. Por eso muchos tratadistas renacentistas, en un afán por recuperar el contenido perdido, terminaron por inventárselo. Aún así, el tratado vitruviano sirvió de punto de partida para los principales análisis realizados durante el Renacimiento. Un buen ejemplo de ello fueron los diez libros de Leon Battista Alberti (De re aedificatoria).

Los arquitectos renacentistas

Los artistas renacentistas creaban arquitectura buscando un modelo ideal, que iba más allá de las ruinas greco-romanas. Los modelos clásicos idealizados fueron teorizados y plasmados en tratados de Arquitectura. Estos documentos sirvieron como un excelente medio de promoción del nuevo profesional de la arquitectura de la época, que daba una imagen mucho más culta. Y contrastaba bastante con la del arquitecto tradicional (medieval): de artesano no intelectual. Es más, por regla general estos tratados estaban redactados para la nobleza.

Por estos motivos, el arquitecto del Renacimiento era un personaje que había adquirido cierto prestigio social. Se codeaba con la élite del momento, y construía para ella. La obra de Alberti así lo manifiesta, cuando en su tratado declara que “el arquitecto es el brazo del príncipe”. Así que todo el estudio realizado sobre los órdenes arquitectónicos clásicos está además ligado al carácter virtuoso de la Arquitectura. Y por consiguiente la estética del Renacimiento no es más que un determinado reflejo del pensamiento político.

Arquitectura Barroca

Desde el siglo XVII hasta mediados del XVIII, sucedió la arquitectura Barroca. Bajo mi punto de vista, en ese periodo se produjeron algunos de los ejemplos más vulgares de la historia de la arquitectura, muchos de ellos encargados por las monarquías europeas. Este estilo alteró las proporciones clásicas, y se basó en composiciones donde las curvas cobraron gran protagonismo. Roma fue el embrión de la arquitectura barroca, extendiéndose luego por el resto de Italia y Europa. Nunca antes el ornamento había cobrado tanto protagonismo. Finalmente derivó en el Rococó, y el Churrigueresco, que fueron la “guinda” perfecta para una arquitectura de “belleza” tan superficial. Destacan de esta época algunos de los palacios franceses (Versalles, Vaux-le-Viconte), y la cúpula de la Catedral de San Pedro (Londres).

En España el seguimiento fue un tanto peculiar, pues se enfocó aún más en lo decorativo. Algunos ejemplos son: la Colegiata de San Isidro en Madrid, la iglesia de María Magdalena en Granada, y la Capilla de Nª Sª de los Desamparados (con planta elíptica). También se aplicó este estilo dentro de numerosos edificios religiosos.

Arquitectura Neoclásica

Tras la resaca del barroco, llegó la Arquitectura Neoclásica, promovida por el movimiento neoclásico. Esto sucedía hacia la mitad del siglo XVIII y duraría unos cien años, mezclándose con un clasicismo romántico en su etapa final. Se inició en Francia, y se extendió por Europa, Rusia, incluso por Norteamérica. Influyó en su aparición la llegada de la Revolución Industrial y la Ilustración. La arquitectura se ilustró con la estética de la Grecia Antigua, los tres órdenes clásicos (dórico, jónico, y corintio), y por tanto de Vitrubio y Palladio. Las Academias surgidas daban la espalda al barroco, y recibían con los brazos abiertos al neoclasicismo, pero buscándole un carácter científico a las artes. Eso provocó que los artistas estuvieran más por la labor de imitar que de crear. Pero no ocurrió así con los llamados arquitectos visionarios, que se nutrieron del pasado y crearon obras sumamente originales. En este sentido destacaron los arquitectos Claude-Nicolas Ledoux y Étienne-Louis Boullée; este último diseñó el Cenotafio a Newton (proyecto no construido).

 

Cenotafio a Newton - Boullée

Sección del Cenotafio a Isaac Newton, por Étienne-Louis Boullée.

 

 

Arquitectura del siglo XIX

Arquitectura Historicista y Eclética

Como ya se ha mencionado, en la primera mitad de este siglo la arquitectura neoclásica se solaparía con el Romanticismo. La llamada Arquitectura Historicista estuvo precisamente influenciada por el romanticismo, y duró hasta los inicios del siglo siguiente. Los arquitectos imitaban la arquitectura de épocas anteriores, pero creando cierta fusión con la cultura local. Dependiendo de la fuente de inspiración, así surgieron diferentes estilos: neobarroco, neobizantino, neogriego, neocolonial, neoegipcio, neogótico, neomudéjar, neorrenacimiento, neorrománico. Un buen ejemplo de edificio historicista es el parlamento británico (neogótico).

En cambio la Arquitectura Ecléctica se caracterizó por construir mezclando estilos, sin ningún tipo de complejo. Se manifestó a finales del siglo XIX, y duró hasta 1920, más o menos.

Arquitectura del hierro

Ya en los inicios de la Revolución Industrial (mitad del siglo XVIII) aparecieron las primeras construcciones de hierro5 (puente Iron Bridge de Coalbrookdale, y Pont des Arts en París) . Como era de esperar, este importante hecho dio lugar a otro estilo: la Arquitectura del hierro. Por sus características mecánicas, y por los numerosos incendios provocados por las máquinas de vapor, el acero sustituyó a la madera en la arquitectura industrial. De esta forma, la típica fábrica inglesa del siglo XIX estaba construida con pilares y vigas de acero, y muros y bóvedas de ladrillo. Las innovaciones de la industria siderúrgica propiciaron una mayor diversidad de elementos estructurales metálicos. Con el tiempo, la arquitectura del hierro fue cada vez más aceptada en todo el mundo. Y el acero acabaría teniendo un rol importantísimo en décadas posteriores.

En 1844 ya parecieron edificios con estructura de acero en el SoHo de Nueva York, y pronto estas estructuras empezaron a emplearse para mercados, galerías comerciales, y estaciones de trenes. Tras el incendio de 1871 en Chicago, la reconstrucción de muchos de ellos ya se hizo con estructura de acero (steel frame). De esta época hay que destacar la Galería de las Máquinas y la Torre Eiffel, ambas construidas para la Exposición Universal de París (1889). Combinado con el vidrio, empezó a dar unos resultados excelentes, para la construcción de cúpulas e invernaderos. Buenos ejemplos de ello fueron el Real Jardín Botánico de Kew, y el Palacio de Cristal6 de Londres.

 

Galería de las Máquinas - París

Interior de la Galería de las Máquinas, en la Exposición Universal de 1889.

 

 

Arquitectura del siglo XX

Arquitectura Modernista

Ventana estilo modernista

Foto: Arnim Schulz

A finales del XIX muchos artistas se sintieron cómodos con un estilo que rompía con la tradición academiscista (historicismo y eclecticismo), pero también con el realismo e impresionismo. Se trataba del Modernismo, conocido también como Art Nouveau, Jugendstil, o Modern Style, y duraría hasta los primeros años del siglo XX. El modernismo era un arte joven y nuevo que estaba inspirado en la naturaleza, y que incorporaba materiales propios de la revolución industrial (hierro y cristal). Esta corriente estética no solo invadió las artes menores, sino también las mayores, como la Arquitectura. Pronto hubo arquitectos que además de proyectar edificios modernistas, también se atrevían con su decoración, muebles, y objetos de menor escala.

La Arquitectura Modernista estuvo muy ligada a la burguesía de la época, pues era muy cara. En un edificio modernista era común las formas onduladas, podían verse en el tejado, fachada, e incluso las paredes interiores y techos. Los motivos de la decoración solían ser vegetales. Este estilo se reflejaba en cualquier detalle de ventanas, puertas, manijas, etc. Surgió en Bélgica, de la mano de Goh Ver Wayans y el arquitecto Victor Horta. En Viena lo ejercían los arquitectos Otto Wagner y Joseph Maria Olbrich. En el Reino Unido el estilo desarrollado por William Morris fue más sencillo, en cambio el de Charles R. Mackintosh destacó por ser bastante original, utilizando formas prismáticas y ortogonales; era muy contenido cuando se trataba de diseñar una fachada. A Mackintosh se le considera el precursor del racionalismo arquitectónico, no hay más que echarle un vistazo al proyecto que hizo para la Escuela de Artes de Glasgow.

Por si no lo sabías, Riga (Letonia) es la ciudad europea con más edificios art nouveau. Y en Sudamérica hay que ir a Buenos Aires, para encontrarse con este tipo de arquitectura.

En España hay escasos ejemplos repartidos por su geografía, pero fue en la ciudad de Barcelona donde tuvo mayor esplendor. Aquí destacó bastante la arquitectura de Antonio Gaudí, un arquitecto de Reus que primero diseñó influenciado por el historicismo, y que finalmente creó un lenguaje propio modernista. Su obra maestra aún se está construyéndo, es la Sagrada Familia.

Fachada Sagrada Familia - Antoni Gaudí

Arquitectura Moderna

Debido a su proximidad temporal, e importancia conceptual, el apartado dedicado a la Arquitectura Moderna merece ser explicado con más detalle. Este periodo se desarrolló durante el siglo XX, y en todo el mundo, abarcando hasta el siglo 21. A menos que vivas en un edifico muy antiguo, es bastante probable que tu hogar tenga alguna vinculación con este tipo de arquitectura. Se entiende mejor este estilo si se conoce la trayectoria de la arquitectura en épocas anteriores. El germen de la arquitectura moderna se sitúa a finales del siglo XIX, y hay 3 factores que la impulsaron:

  1. La aparición de nuevos materiales con la Revolución Industrial, especialmente el acero laminado, hormigón armado (concreto reforzado), y vidrio plano.
  2. La Escuela Bauhaus. Fue una escuela de arte, diseño, y arquitectura, fundada en 1919 por el arquitecto Walter Gropius7, en Weimar (Alemania). Promovía una reforma de las enseñanzas artísticas con el fin de transformar la sociedad burguesa de la época (Gropius era socialista). La principal idea de su fundador8 se resumía en la siguiente frase: ”la forma sigue a la función”. La Bauhaus se trasladó a Dessau en 1925, a un edificio diseñado por Gropius que, por aquel entonces, resultaba bastante rompedor. Es una arquitectura compuesta por varios volúmenes, cada uno diseñado según su función, y de geometría muy simple. En 1932 la sede pasó a Berlín, y un año después los nazi la cerraron por considerarla demasiado subversiva. Es importante tener en cuenta también que la Bauhaus sentó las bases de lo que hoy conocemos como diseño gráfico y diseño industrial.
  3. El llamado Movimiento Moderno garantizó el desarrollo de la Arquitectura Moderna. Representa un conjunto de tendencias aparecidas entre las dos guerras mundiales, que aportaron nuevas formas compositivas, y un nuevo concepto de estética. Los arquitectos del movimiento moderno diseñaban edificios que tenían plantas y secciones de trazado ortogonal. Eran asimétricos, tenían fachadas de grandes ventanas horizontales, y espacios interiores abiertos. Su principal promotor fue Le Corbusier, valiéndose del Congreso Internacional de Arquitectura Moderna (CIAM, 1928-1959). Allí se expusieron también las teorías e ideas de la corriente artística De Stijl (Holanda), Bauhaus (Alemania), el constructivismo ruso, y el racionalismo italiano. Años más tarde (1936) surgió el término Estilo Internacional en los Estados Unidos.

De manera resumida, se puede afirmar que la Arquitectura Moderna se desvincula con todo lo anterior. Este nuevo lenguaje arquitectónico no quiere saber nada de Vitruvio, ni de la manera clásica de organizar los espacios, y mucho menos del ornamento.

Exteriores sede Bauhaus en Dessau (Alemania)

Exterior Escuela Bauhaus de Dessau (1925), diseñada por Walter Gropius. Foto de Andreas Levers.

Pero con el tiempo, todos estos estilos convergieron en dos tendencias: por un lado el racionalismo arquitectónico, y por otro la arquitectura orgánica.

Racionalismo Arquitectónico

El Racionalismo Arquitectónico tuvo sus inicios en Europa, después de la Primera Guerra Mundial. Ya hemos visto cómo el Art Nouveau ofreció algo nuevo, pero al fin y al cabo también consistía en añadir ornamento a la arquitectura. Fue precisamente la necesidad de ciertos arquitectos de rechazar el ornamento, la que originó en un estilo que buscaba un camino intermedio entre la imitación del arte clásico, y un exceso de tecnicismo. Esta corriente arquitectónica se basa en los mismos principios del Movimiento Moderno (impulsado por Le Corbusier). En lugar de aplicar una capa decorativa a la arquitectura, recurre al color y el detalle constructivo, pero con un uso limitado de los materiales (acero, hormigón, y vidrio). La arquitectura se reduce a lo esencial, práctico, y funcional. El racionalismo se extendió por Europa, a través de las obras de grandes arquitectos, principalmente Le Corbusier.

 

Pabellón de Alemania - Mies van der Rohe

Pabellón de Alemania para la Exposición Internacional Barcelona 1929. Mies van der Rohe.

 

 

Arquitectura Orgánica

Esta corriente arquitectónica derivó del racionalismo, y estuvo promovida principalmente desde Escandinavia9, en la década de los años 1930. Más tarde fue el arquitecto estadounidense Frank Lloyd Wright quien la elevó a sus máximas cotas de popularidad. Se puede afirmar que la Arquitectura Orgánica hace una reinterpretacón de los valores del movimiento moderno. Acepta la planta libre, y se inclina más por lo funcional que lo ornamental, aceptando las nuevas técnicas de construcción. Pero también procura aportar nuevos valores a la arquitectura, promoviendo la armonía con el hábitat y el ser humano.

Con la Arquitectura Orgánica los arquitectos pretenden ocuparse también del hombre. La atención por la estructura y organización de los espacios, no es suficiente. El arquitecto debe atender también otras necesidades de sus ocupantes. Esto abrió el camino a una nueva conciencia de los espacios internos, que no tienen por qué ser tan rígidos y cúbicos (como propugna el racionalismo). Por eso esta nueva manera de afrontar el proyecto arquitectónico provoca diseños más complicados, difíciles de industrializar, y por tanto más caros.

El organicismo no se apoya en uno de los pilares del racionalismo, y por consiguiente renuncia a las formas puras. Más que tratarse de un estilo, la arquitectura orgánica tiene que ver con un planteamiento. El diseño arquitectónico termina siendo más personal, más humano, porque aquí no se trata de imitar, sino de adaptarse. Así lo definió F. Lloyd Wrigh en 1939t:

Y aquí estoy ante ustedes, predicando la arquitectura orgánica, declarando que la arquitectura orgánica es el ideal moderno, y la enseñanza tan necesaria si queremos ver el conjunto de la vida (..) sin anteponer ninguna tradición a la gran tradición. No exaltando ninguna forma fija sobre nosotros, sea pasada, presente o futura, sino exaltando las sencillas leyes del sentido común (..), que determinan la forma por medio de la naturaleza (..) ¿La forma sigue a la función? Sí, pero lo que importa más ahora es que la forma y la función son una.

Casa de la Cascada (1935), por Frank Lloyd Wright

Fallingwater, dibujo a lápiz sobre papel (1935). © The Frank Lloyd Wright Foundation.

 

 

Arquitectura High Tech

El estilo High-Tech (alta tecnología) surgió en la década de los 1970, y ayudó a revitalizar el Movimiento Moderno. Aquí es preciso explicar el problema que estaban suponiendo ciertas tesis de la Arquitectura Moderna. Los barrios diseñados por Le Corbusier creaban ciudades demasiado aburridas; era una arquitectura muy estandarizada e internacional, de edificios baratos y construidos con baja calidad; un nuevo barrio de España se parecía demasiado a otro desarrollado en México (por ejemplo). Incluso muchas de esas barriadas terminaban convirtiéndose en guetos donde ni la policía quería entrar. Esta imagen no se identificó con el progreso, y por tanto puso en entredicho los valores del movimiento moderno.

Es en esta etapa de decadencia donde aparece la Arquitectura High Tech, sirviendo de enlace entre el Movimiento Moderno y la Arquitectura Postmoderna. Tomó un estilo que estaba en decadencia, le añadió una fuerte imagen tecnológica, y lo impulsó hacia el siglo 21.

Esta tendencia seguía siendo Arquitectura Moderna, pues rechazaba los cánones antiguos. Ahora lo que se creaba exponía su complejidad técnica, sin ningún tipo de pudor. Esto provocó que los edificios tuvieran una apariencia mucho más industrial, y una disposición más o menos ordenada. También dio la bienvenida a elementos prefabricados, las estructuras de acero y vidrio, sin importar que las instalaciones quedaran a la vista.

La arquitectura high-tech materializaba la confianza en la tecnología para hacer un mundo mejor10. Un excelente ejemplo de este tipo de arquitectura fue el Centro Pompidou (1977-París), diseñado por Renzo Piano y Richard Rogers. Puede decirse que el arquitecto más high-tech de todos fue Norman Foster.

 

Centro Georges Pompidou

Vista aérea del Centro George Pompidou (1977 – París). Diseño de Piano y Rogers.

 

 

Arquitectura Postmoderna

La Arquitectura Posmoderna se inicia a mitad de siglo, pero comienza a considerarse un movimiento arquitectónico a partir de la década de 1980. Eran años en los que las hombreras volvían a ciertas prendas de ropa, y la arquitectura recurría de nuevo al ornamento. Sucedió como respuesta a la rigidez y formalismo del Estilo Internacional (Movimiento Moderno). Era por tanto el momento de quitarle el polvo a los libros de Vitruvio, y divertirse un poco. El ornamento había vuelto, pero con otra dimensión.

Algunos arquitectos recurrieron al valor expresivo de ciertos elementos arquitectónicos que se habían venido utilizando durante siglos. Precisamente aquellos que estaban vetados por la arquitectura moderna. Entonces los incorporaron a sus diseños, dándoles incluso un gran protagonismo, y hasta cambiándolos de escala.

La arquitectura postmoderna en realidad era un nuevo eclecticismo, por eso también se la llamó arquitectura neoecléctica. Si la arquitectura del movimiento moderno estaba basada en un uso discreto de los materiales, y en la ausencia total del ornamento, la del postmodernismo no quería saber nada de rígidas normas. Se expresaba con una doble codificación: haciendo referencia a la antigüedad clásica, y al mismo tiempo exponiendo la tecnología.

Unos estupendos ejemplos de este estilo fueron el Edificio Portland (diseñado por Michael Graves), y el Edificio Sony (Philip Johnson). También coquetearon con el postmodernismo: Aldo Rossi, James Stirling, Robert Venturi, Robert Stern, Ricardo Bofill, Paolo Portoghesi, Peter Eisenman, y muchos otros.

 

Ejemplos arquitectura postmoderna

Edificio Portland (por Michael Graves). Edificio Sony (Philip Johnson).

 

 

Arquitectura Deconstructivista

Hay bastante consenso a la hora de ubicar en el tiempo el nacimiento de la Arquitectura Deconstructivista: finales de la década de 1980. Por esas fechas sucedieron 3 importantes acontecimientos:

  1. El concurso internacional para el Parque de la Villette en París. Con la participación de Jacques Derrida, Peter Eisenman, y Bernard Tschumi (ganador del primer premio).
  2. Una exposición celebrada en 1988 en el MoMA de Nueva York, titulada Deconstructivist Architecture11
  3. Inauguración en 1989 del Wexner Centre for the Arts (Columbus, Ohio). Fue diseñado por el arquitecto Peter Eisenman.

Vale, todo esto está muy bien, pero ¿qué es la arquitectura deconstructivista? Los arquitectos de esta corriente proyectan sus edificios alejándose de la línea recta. Alteran de manera intencionada la lógica constructiva, la distorsionan, y están interesados en la geometría no euclidiana12. Esto puede provocar la aparición de superficies curvas (de curvatura variable) en la envolvente del edificio; también de estructuras con formas impredecibles y caprichosas, que se aproximan bastante a los desequilibrios geométricos que se vieron en el constructivismo ruso de principios de siglo. Es una especie de “caos controlado”.

Algunos de los arquitectos deconstructivistas estaban influenciados por en el movimiento literario-teórico Deconstrucción, liderado por el filósofo Jacques Derrida. Eisenman era uno de ellos.

También hay que tener en cuenta que si no fuera por los programas de CAD y de modelo tridimensional, mucha de la arquitectura deconstructivista no se hubiera podido llevar a cabo. Estos edificios son tremendamente complejos de construir, y por tanto caros de producir. Tal vez por eso mucha de la arquitectura deconstructivista ha sido ejecutada y financiada con dinero público, y para espacios netamente culturales.

Probablemente el arquitecto con la trayectoria más deconstructivista de todos sea Frank Gehry.

 

Arquitectura Deconstructivista de F. Gehry

1: Museo Guggenheim (Bilbao). 2: New York by Gehry. 3: Sala de Conciertos Walt Disney (Los Angeles). 4: Centro Stata (Boston). Todas son obra de Frank Gehry.

 

 

Arquitectura del siglo 21

En este siglo se diseña y construye con estilos muy diferentes. Aunque probablemente lo más importante no sea la forma en sí, sino el “cómo”. El desarrollo de internet facilitó mucho la divulgación y elaboración de la arquitectura, tanto para los arquitectos, como estudiantes, y aficionados. Si la revolución industrial ayudó al auge de la arquitectura moderna, la Revolución Digital no se quedó atrás, pues también provocó cambios interesantes. Los dispositivos móviles, la continua innovación en los materiales, la informática, la impresión 3D…, mueven la arquitectura por terrenos inexplorados.

Continuos informes científicos sobre el aumento de la temperatura media mundial13, y las consecuencias globales del cambio climático, terminaron por sensibilizar a gran parte de la población. El desarrollo territorial, las ciudades, y sus edificios, ahora deben ser sostenibles (sustentables). Surgen los conceptos de edificio autosuficiente, ecológico, eficiente… Nunca antes los arquitectos (ni los medios de comunicación) se habían referido a la arquitectura en esos términos. También era la primera vez que se buscaba tan insistentemente una total integración de las energías renovables en la arquitectura.

De manera resumida, se puede decir que da igual el estilo con el que se construya en el siglo 21. Los arquitectos diseñan como si todo estuviera permitido e inventado. Pero el dominio tecnológico es tal, que casi cualquier forma es habitable, y estable.

Arquitectura Biónica

Este término empezó a utilizarse a principios de siglo. Se emplea para referirse a aquellos edificios cuya forma se asemeja a algún trazado generado por la naturaleza. Aquí en vez de imitar a las formas clásicas de la arquitectura, se imita a la naturaleza. Por tanto la fuente de inspiración es biológica. A la Arquitectura Biónica le ocurre como a la deconstructivista, que se niega a aceptar la rigidez formal del Movimiento Moderno, pero en vez de divertirse “violándola”, analiza y copia lo que la naturaleza crea.

Los arquitectos pioneros de esta corriente explicaron razones estéticas y económicas para justificar sus diseños biónicos. De hecho, ya en la década de 1960, hubo científicos que desarrollaron modelos industriales basados en estudios de determinadas especies.

Los siguientes arquitectos recurrieron en alguna ocasión a este tipo de arquitectura: Nicholas Grimshaw, Toyoo Itō, Jan Kaplický, Moti Bodek. En la obra de Santiago Calatrava se encuentran impresionantes ejemplos de arquitectura biónica. Pero está diseñada con un sello muy personal, pues en vez de copiar la naturaleza, la interpreta y adapta.

 

Ejemplos de arquitectura biónica

1: Ciudad de las Ciencias y las Artes (Valencia, de S. Calatrava). 2: Centro Espacial (Leicester, N. Grimshaw). 3: Mediateca (Sendai, Toyoo Itō). 4: Tribuna prensa del Lord’s Cricket Ground (Londres, de Jan Kaplicky).

 

 

Notas a pie de página

  1. Este tratado fue utilizado en la Edad Media, e impreso por primera vez en 1486, lo que facilitó su divulgación entre los arquitectos y artistas del Renacimiento. Sin embargo, fue gracias al personal resumen realizado por Claude Perrault (1673) cuando la triada vitruviana pasó a convertirse en leyenda, y utilizada por generaciones posteriores de arquitectos. Lo cierto es que en este tratado, Vitruvio llegó a dar diferentes definiciones de arquitectura. En un análisis llegó a mencionar cuatro elementos (orden arquitectónico, proporción, disposición, y distribución). Unas páginas más adelante, dividió la arquitectura en 3 partes: Construcción, Gnomónica, y Mecánica. ↩︎
  2. La arquitectura popular se refiere a edificaciones autoconstruidas por los propietarios, o por maestros albañiles, de manera artesanal, y en entornos rurales. Estas construcciones están hechas con materiales propios de cada lugar. La arquitectura popular es una arquitectura vernácula preindustrial. ↩︎
  3. Se llama arquitectura vernácula a aquella que es propia de una región, está adaptada al medio, y hecha con soluciones constructivas básicas, heredadas ancestralmente. Es arquitectura construida por habitantes autóctonos, utilizando materiales locales. ↩︎
  4. Tras el vestíbulo se encontraba el atrium, que era un patio cubierto con una abertura central. Por ahí entraba el agua de lluvia, que luego se almacenaba en el aljibe (impluvium). En el atrium se desarrollaba la vida doméstica, y en él se exhibían estatuas de antepasados. A partir del siglo II las domus se construyen con peristilos, que eran patios ajardinados con columnas, en vez de con atrios. ↩︎
  5. Cuando se menciona la palabra “hierro” en realidad se está haciendo un uso genérico. En este tipo de arquitectura se utilizaron fundiciones diversas, entre ellas el acero. ↩︎
  6. Esta obra demostró las ventajas de estos nuevos materiales para la arquitectura prefabricada, ya que el edificio se desmontó, y se volvió a montar en otros terrenos del sur de Londres. ↩︎
  7. Walter Gropius era un arquitecto bastante adelantado a su tiempo, pues tenía una visión de la edificación estrechamente relacionada con la producción en serie. Por eso en 1943 llegó a fundar una empresa de edificios prefabricados. ↩︎
  8. Walter Gropius fue el primer director de la Bauhaus (de 1919 a 1927). Hannes Meyer la dirigió desde 1927 a 1930, y Ludwing Mies van der Rohe desde 1930 a 1933. ↩︎
  9. Erik Gunnar Asplund (Suecia) y Alvar Aalto (Finlandia) fueron los máximos representantes escandinavos de esta filosofía de arquitectura. ↩︎
  10. Esta idea venía de la mano de ciertas innovaciones tecnológicas y avances científicos, la llegada del hombre a la Luna, etc. Todo eso había calado hondo en la mente de la gente, haciendo creer que con tecnología se podría solucionar todo. De ahí el gusto por la Arquitectura High Tech. ↩︎
  11. Dicen los entendidos que el deconstructivismo surgió a raíz de una exposición de 1988, titulada Arquitectura Deconstructivista, y organizada por el Museo de Arte Contemporáneo de Nueva York. Estaba organizada por Philip Johnson y Mark Wigley. En ella se mostraron proyectos de Frank Gehry, Daniel Libeskind, Rem Koolhaas, Peter Eisenman, Zaha Hadid, Coop Himmelb(l)au, Helmut Schwizinsky, y Bernard Tschumi. ↩︎
  12. También llamada geometría no euclídea. Es cualquier forma geométrica que no se atiene a los postulados de Euclides, en su tratado Elementos. Existen muchos tipos de geometría no euclídea. ↩︎
  13. Según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), las emisiones de gases causantes del efecto invernadero son las principales culpables del calentamiento global. En un 95%, es la actividad humana la responsable del cambio climático, desde la Revolución Industrial, y sobre todo a partir de la mitad del siglo XX. ↩︎

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