Container Park: modularidad sincera para activar un campus científico

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Container Park como pieza clave del campus ideEGE

El campus ideEGE está en Izmir, o Esmirna, según quién lo cuente. En cualquier caso, hablamos de la tercera ciudad de Turquía, donde la universidad funciona casi como una urbe dentro de la urbe. Más de 60.000 estudiantes, un plan maestro de 85.000 m² y una intención clara: unir academia, industria, y tecnología sin perder tiempo en ceremonias. En ese escenario aparece Container Park. Apenas 1.000 m² para un proyecto que prefiere ser útil antes que espectacular.

Su misión no es otra que la de actuar como catalizador, no como trofeo arquitectónico. Alberga oficinas y laboratorios de empresas de biotecnología, energía, materiales, y software. Todo está dispuesto para provocar conexiones rápidas entre equipos que normalmente no se cruzarían. Aquí por tanto la arquitectura no se sube al pedestal, se pone al servicio del movimiento.

Patio central del proyecto Container Park, en Esmirna (Turquía).

35 contenedores high cube y una arquitectura que no esconde sus costuras

Para cumplir dicho propósito, se llevó a cabo una operación sencilla: reutilizar 35 contenedores high cube de 40 pies de largo. Estos módulos se adquirieron en el puerto de Esmirna, a 12 kilómetros del recinto. Esa proximidad proporcionó rapidez y unos costes razonables, evitando una logística complicada. De ahí que el proyecto completo se resolviera en tan solo 9 meses.

Durante la construcción se aprovechó la cimentación de un edificio demolido, y se tomaron una cadena de decisiones prácticas que definieron el tono general.

Fotos exteriores del tecnoparque Container Park de Izmir.

Recordemos que el contenedor high cube da un margen de altura útil muy interesante, pues sus 2,7 metros facilita su diseño interior. Basta con echarle un vistazo a los planos y fotos, para entender cómo se modificaron estos contenedores. Lógicamente donde se consigue un espacio grande y diáfano, se colocaron también unos discretos soportes metálicos. Sin misterio alguno, pero con mucho sentido común. En los módulos del lado norte, donde están las oficinas y el restaurante, se colocaron contenedores para un segundo piso. El recinto incluye un contenedor vertical que funciona como un faro. También se colocaron árboles y bancos entre el césped, en el espacio central, así como pasillos transversales que invitan a cruzarse.

En ningún momento se intentó disimular la procedencia de los módulos. Al contrario, el proyecto exhibe una tranquila estética industrial, tanto dentro como fuera. Por eso en las fachadas se puede ver el aspecto corrugado de los containers. Todos estos detalles ayudan al proyecto, pues transmite claridad, pero sin aspirar a seducir en la primera cita.

Si encuentras interesante este proyecto, tal vez quieras ver la reforma que se hizo en las instalaciones de Dinahosting, donde también se emplearon contenedores.

Ventilación natural, sombreados y corcho: sostenibilidad aplicada sin discursos

Tres fotos del interior de instalaciones de i+D, hechas con contenedores marítimos.

Aquí no hay discursos ambientales de diez párrafos. Hay decisiones coherentes. Los contenedores están colocados siguiendo una orientación norte–sur, con secciones estrechas que favorecen la ventilación natural. Las ventanas al sur tienen protección solar. El confort de cada contenedor se mejoró con 80 mm de aislamiento, y además se utilizó corcho en suelos y techos. Como ya te imaginarás, la iluminación es LED, y la climatización eficiente.

El equipo de diseño estudió sombras, vientos dominantes, y los restos del edificio previo, para definir una organización lógica y económica. Los árboles existentes también se tuvieron en cuenta, para integrarlos, pero sin convertirlos en un “gesto verde”. Aquí todo funciona porque está bien pensado, no porque se quisiera vender como un milagro ecológico.

Si proponérselo, el proyecto recibió el premio Architizer A+ Award (categoría Prefab), y un reconocimiento de la World Architecture Community.

Aspecto del diseño bioclimático de Container Park, realizado con contenedores.

ATÖLYE Labs: el estudio que convirtió un prototipo en motor comunitario

El proyecto de Container Park lo realizó el estudio ATÖLYE Labs. Estos arquitectos operan entre Estambul y Dubái. Es un estudio que trabaja desde la estrategia y la colaboración, no desde la imposición formal. En Container Park combinaron diseño arquitectónico, consultoría, sostenibilidad y gestión de obra. Además, hicieron un trabajo de campo serio: entrevistas, visitas a tecnoparques y un plan de desarrollo a diez años.

El proyecto integra catalizadores sociales como un hackerspace, una galería híbrida, y varias zonas de encuentro. Todo en la misma línea: activar a la comunidad, provocar encuentros, y permitir que el edificio evolucione. Container Park funciona como un prototipo porque no intenta cerrar nada. Ya está preparado para crecer y transformarse sin perder su identidad modular.

Las fotos son de Yerçekim Photography.

Adfer Dazne
Arquitecto español fundador de IS-ARQuitectura en 2006. Es autor de miles de artículos en los que se han analizado obras de numerosos profesionales de la arquitectura y el diseño.

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