The Ocoee: una tiny house diseñada para vivir, no solo para experimentar
La vivienda de Stacie no es un hogar cualquiera. Se trata de la tiny house The Ocoee, diseñada y construida por Wind River, pero en una versión mejorada. Con un tamaño de aproximadamente 3 metros de ancho por 9 metros de largo, y una altura total de 4,57 metros, esta casa diminuta se sitúa en un punto intermedio muy interesante. Mantiene la lógica de movilidad propia de las tiny houses sobre ruedas, pero está planteada para usarse como una vivienda permanente.

La anchura de esta casa es determinante para hacerla más habitable. Aquí se nota una sensación de espacio real, donde caben muebles normales. Es algo muy distinto a lo que ocurre en la mayoría de casas diminutas, que se deben usar con soluciones a medida. Además, no se trata de una pieza experimental, ni de un refugio temporal. Es una casa completa, pero en formato reducido. Algo parecido a lo que ocurre en proyectos como Ynez, donde el objetivo también es conseguir una vivienda pequeña, pero realmente habitable.
Esta diferencia se percibe especialmente en el espacio principal de la casa. Mientras muchas tiny houses obligan a reducir muebles, o zonas de paso, The Ocoee consigue mantener proporciones más cercanas a una vivienda convencional. Se nota que cada decisión tomada busca mejorar la habitabilidad.
El resultado es una tiny house que no obliga a renunciar a funciones básicas. Permite incorporar zonas de estar, comedor, almacenamiento, y una cocina que es la envidia de muchos apartamentos.

Espacio, luz y distribución: cuando 30 m² funcionan de verdad
Uno de los aspectos más logrados de esta vivienda es su relación con el exterior. Tanto por su fachada delantera como trasera, recibe gran cantidad de luz natural. Y es que The Ocoee tiene ventanas por todas partes. Pero esta versión posee una puerta de entrada de doble hoja (puerta francesa), que cuando está abierta, la casa se expande hacia una terraza de dimensiones equivalentes. Es un gesto que duplica el espacio disponible hacia el exterior, compensando la superficie limitada de la casa, dándole continuidad visual y funcional hacia fuera. Esta disposición se ve potenciada por una estructura de madera con toldo, que ocupa buena parte de la terraza.
Por dentro, la casa tiene una distribución muy bien equilibrada. El espacio principal es una sala de estar con sofá, mesa para comer, y en un extremo la cocina. La anchura de la casa es tal, que aporta espacio para circular sin obstáculos. No se percibe sensación de provisionalidad por ningún lado.

La vivienda cuenta con dos altillos, cada uno con una cama grande. En el dormitorio principal es fácil vestirse en el rellano previo. En el secundario la solución está pensada para invitados. Es cierto que ambos altillos ofrecen elementos para mejorar la privacidad, pero ninguno de ellos funciona como habitación independiente. Eso es algo típico en una casa diminuta. Solo el altillo principal dispone de espacio para guardar la ropa, pero aún así sigue siendo insuficiente. Por eso su dueña ha colocado un armario abajo, junto al baño.
Cocina, baño y almacenamiento: el salto frente a otras tiny houses
La cocina es probablemente la parte más destacada en The Ocoee. Organizada con una encimera en forma de L, hay espacio suficiente para la preparación de alimentos. Dispone de fregadero con buen grifo y cuenco grande, hornilla a gas para cocinar, con un gran horno debajo, lavavajillas, y frigorífico con congelador. Además se ven otros pequeños electrodomésticos repartidos por la encimera, u ocultos en un armario, como el microondas y tostador. Sí, además dispone de una buena campana extractora de humos. Se nota que Stacie dedica tiempo a cocinar, y que es nutricionista.
A pesar de todo ese equipamiento, la cocina de esta tiny house no se ve saturada.

El baño también se sitúa por encima de la media en este tipo de viviendas, pues es un baño completo. Viene con inodoro, lavabo con encimera, lavadora, armario, y una ducha de dimensiones generosas. Esto es porque la ducha es un volumen añadido en el lateral de la casa (ver plano). Es una pieza que rompe la pureza del volumen, casi como un “grano” en la fachada, pero que mejora significativamente el uso interior.
El almacenamiento de este modelo está muy bien resuelto. Las escaleras incorporan compartimentos, y los armarios aprovechan toda la altura disponible. Este tipo de soluciones permite mantener el orden, pero aún así exige un estilo de vida sin muchas posesiones.

De la furgoneta al mini-resort: el modelo de vida de Stacie
Detrás de esta vivienda hay una historia personal que explica muchas de sus decisiones. Stacie es una mujer vinculada a las actividades al aire libre, que inició su recorrido durante la pandemia transformando una furgoneta en autocaravana.
A partir de ahí, desarrolló un pequeño negocio de alquiler, ampliando su flota hasta cinco vehículos. Con el tiempo, decidió simplificar, vender parte de esos activos, y dar un paso más ambicioso. Ese paso fue la compra de una finca boscosa de 6,47 hectáreas en el noreste de Washington, en la que colocó The Ocoee. Sobre esa base, ha comenzado a construir algo más que una vivienda. Ha creado una especie de mini-resort con identidad propia.

En la parcela ha incorporado una caseta que funciona como gimnasio, una sauna de madera, y un jacuzzi. Su objetivo es claro: desarrollar un modelo de alojamiento tipo Airbnb, y añadir nuevas tiny houses en el futuro. Es una estrategia que recuerda a propuestas como OOD, donde la vivienda diminuta es un alojamiento vinculado a la naturaleza.
El resultado es una forma de vida híbrida. Tiene su “casa fija” en plena naturaleza, y la posibilidad de viajar con su furgoneta alterada durante parte del año. En esos periodos de vacaciones, puede alquilar su casa. Es desde luego una estrategia que combina vivienda, negocio, y estilo de vida.

Infraestructura, costes y límites del modelo
Este proyecto tiene también una dimensión técnica y económica que conviene analizar, porque es muy interesante. La casa tuvo un coste aproximado de 151.000 dólares, mientras que el terreno se adquirió por unos 107.000 dólares.
En cuanto a la infraestructura, destaca especialmente el sistema de agua. La vivienda dispone de dos tanques enterrados de 2.460 litros, que se rellenan mediante un depósito de 568 litros transportado en camioneta desde el pueblo, situado a unos 20 minutos.

Este sistema funciona, pero introduce una dependencia logística clara. Llama la atención, además, la ausencia de soluciones más avanzadas. No se observan paneles solares, ni sistemas de recogida de agua de lluvia.
Stacie ha mencionado la posible construcción de un pozo en el futuro, lo que mejoraría la autonomía del conjunto. Por ahora, el modelo funciona, pero no está completamente optimizado desde el punto de vista energético y de autosuficiencia.
Una de las mejores versiones de la tiny house The Ocoee
Stacie es un ejemplo claro de perfil emprendedor. No solo por haber adquirido una vivienda y un terreno, sino por la manera en la que ha llegado a lograrlo. Parte de una afición, la vida en la naturaleza, y la convierte en un proyecto económico real !
El recorrido es coherente. Empieza con una furgoneta, crea un negocio, lo escala, y finalmente lo transforma en un modelo más estable. El resultado es algo que va más allá de una casa. La normativa local le permite tener hasta dos park models (casa móviles) y una vivienda sobre cimentación dentro de la finca. Eso significa que todavía tiene margen para añadir una segunda tiny house, e incluso una casa convencional en el futuro, si su negocio de alquiler continúa creciendo.

En cuanto a la vivienda, estamos ante una de las mejores casas diminutas que se pueden encontrar dentro del modelo The Ocoee. Es cierto que el ancho de 3 metros facilita mucho las cosas, pero aquí hay un trabajo claro de diseño y planificación por parte de Wind River.
Hemos visto que la distribución es equilibrada y espaciosa. Que los altillos aportan capacidad real de uso, siempre que no se acumulen muchas cosas.
Sin embargo, la casa tiene ahora mismo un punto débil muy claro: ausencia de estrategias sostenibles. No hay presencia de energía solar, ni sistemas de captación de agua, más allá de la previsión de un pozo.
Aun así, el conjunto funciona. Esta versión de The Ocoee demuestra que una tiny house puede ser confortable, completa, y económicamente viable. Y además formar parte de un proyecto de vida bien pensado.
















