Apartamento Perron: una propuesta que une funcionalidad comercial y ambiente doméstico
El estudio canadiense Perron transformó un edificio de 1915 de Quebec, para utilizarlo como showroom, oficinas, y vivienda. El Apartamento Perron forma parte de este ecosistema decorativo, y sirve de residencia a Nathalie Perron. En este artículo veremos cómo se han recuperado elementos originales del edificio (muro, arcos, suelos) para adaptarlos a la estética del estudio. Para llevar a cabo esa fusión se han empleado piezas contemporáneas muy coloridas. El resultado es una decoración muy potente, con una fuerte (y discutible) continuidad entre tienda y vivienda.

Si tuviera que explicar con pocas palabras el estilo Perron, diría que es a la decoración lo que Ágatha Ruiz de la Prada es a la moda, pero sin corazones. En ambos estilos hay mucha intención expresiva, y una búsqueda descarada de contraste, mucho contraste. De hecho, analizando las fotos de esta reforma, tuve problemas para identificar cuáles eran de la boutique, y cuáles del apartamento. Es evidente que el estudio consiguió lo que quería: mezclar la funcionalidad comercial con el ambiente doméstico. Ahora bien, ¿era necesario hacerlo a ese nivel?…, porque genera bastante confusión.
Si te has equivocado de post, y lo tuyo es el lujo, entonces tienes que ver este ático en Victoria (también en Canadá).
Un interior lleno de diseño, color y variedad extrema

En la decoración de la mayoría de estos espacios vemos gran variedad de objetos. Si alrededor de una mesa hay 5 sillas, pues cada una tiene diseño, color, y textura diferente. Esta estrategia es muy práctica para mostrar al cliente el catálogo, pero contamina hasta tal punto, que resulta difícil hacer una lectura espacial. Entonces es cuando el cerebro dice: ¡para! ¿qué tenemos aquí? Y luego empiezas a contar cuadros, sillas, taburete, lámparas…, porque te pierdes.

Cuando analizamos el apartamento: descubrimos la verdad. No era por el marketing, es que el estilo Perron es así. Se nutre de la diversidad cromática y formal, llevándola al extremo. Es por eso que la sala de estar no responde a una paleta de colores determinada. Está decorada con elementos cada uno de su padre y de su madre, todos ellos compitiendo entre sí. Es como si de pronto estuvieras en el showroom del piso de abajo.


Pero ojo, que no todo es así. En la cocina y cuarto de baño hay cierta armonía: reina el amarillo pastel. Aquí Perron se ha contendido, y ya no hay tantos elementos y colores disonantes. En la cocina hay que destacar el uso que se ha hecho del azulejo pequeño en paredes, encimera, y campana extractora. El cuarto de baño original era estrecho y alargado. Con la rehabilitación adquiere forma de T, con el lavabo e inodoro a la entrada. Hay una ducha a un lado, y al otro la bañera, que está empotrada en el piso, en una zona elevada. Si quieres cambiar toalla o gel de la repisa del fondo, hazlo cuando te vayas a bañar, porque no hay otra forma de llegar allí.
Detalles interesantes y elementos que funcionan realmente bien
En las fotos hay elementos y esquemas que se repiten. Uno de ellos es la cortina semi-rígida con manilla, que debe ser un recurso frecuente de Perron. Este “invento” funciona muy bien para ocultar zonas empotradas, pero no debe sustituir a una puerta.
El auténtico tesoro del edificio es el muro de ladrillo. Se ha conservado en su textura natural en la mayoría de habitaciones, o pintado de blanco en el dormitorio. Otro acierto es la composición de cuadros de distintos tamaños, que se repite bastante por todos los espacios. Y que es mejor opción que la de colocar el cuadro sobre una repisa.
Sin lugar a dudas este estilo decorativo atraerá a quienes disfruten de interiores eclécticos, y gusten vivir en una especie de museo del diseño. Para un perfil así, esta propuesta es un buen punto de inspiración.
Imágenes de la web del estudio Perron. Fotos de Paul Dussault y Vincent Drouin.












