Silla baja Butter: un diseño reciclado que también lo parece

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La Butter Seat se creó en 2009 y, desde su lanzamiento, ha conseguido mantenerse vigente sin necesidad de grandes cambios, algo poco habitual en el mobiliario contemporáneo. Este asiento no destaca por una innovación tecnológica, sino por algo más sutil: su coherencia entre lo que es y lo que parece.

Estamos ante una silla baja, pensada para un uso relajado, que puede colocarse tanto en interior como en exterior con total naturalidad. Se diferencia del resto por estar hecha con material reciclado, y por la manera en que su diseño transmite esa idea. Aquí no hay contradicción entre discurso y forma, pues todo encaja.

Silla baja Butter en color arcilla
La silla baja Butter es perfecta para exteriores.

Una silla baja versátil para interior y exterior

El modelo Butter Seat tiene una altura de asiento de 38 centímetros, situándolo claramente en una posición más baja de lo habitual. Esto cambia por completo la experiencia de uso. No es una silla para una mesa de comedor convencional, sino un asiento más cercano a un entorno distendido, casi de descanso. Por eso funciona bien en terrazas, patios, o en interiores donde se busca una atmósfera más informal.

Sus dimensiones, contenidas pero bien proporcionadas, refuerzan esa sensación de pieza ligera y manejable. No es voluminosa, no impone, pero tampoco pasa desapercibida. Tiene presencia sin necesidad de recurrir a gestos exagerados.

Vista posterior de la silla baja Buttter
Vista trasera de la silla baja Butter, donde se aprecian los plegados de material reciclado.

El material con el que está fabricada es plástico HDPE reciclado, lo que le permite resistir sin problemas tanto en interiores como en exteriores. Es impermeable, estable frente a los rayos UV y fácil de mantener. Esto la convierte en una pieza práctica, pensada para durar y para adaptarse a distintos contextos sin complicaciones.

Si se observa su evolución, hay un detalle interesante. En sus primeras etapas, la silla baja Butter se presentaba en colores más vivos, como naranja, azul o amarillo. Esta variedad reforzaba su carácter de mobiliario exterior. Con el tiempo, la gama cromática ha evolucionado hacia tonos más apagados y sofisticados: gris, beige, arcilla, verde salvia, azul, y negro. Este cambio apunta descaradamente a conseguir una mayor integración en espacios interiores, donde la neutralidad cromática juega un papel clave.

Primeras versiones de la Butter Seat en colores más vivos.
Colores de las primeras ediciones de la Butter Seat.

Material reciclado y una estética que lo hace visible

Muchos productos actuales se presentan como reciclables, pero son menos los que están realmente fabricados a partir de material reciclado. En el caso de la silla baja Butter, el enfoque es claro desde el principio. Está hecha con plástico 100% reciclado de posconsumo, procedente en gran parte de residuos industriales y envases, incluyendo derivados de envases de leche. No se introduce material virgen en el proceso de fabricación, y además puede volver a reciclarse al final de su vida útil.

Hasta aquí, el discurso ecológico sería similar al de muchos otros productos, pero lo interesante viene después.

La Butter Seat no solo está hecha con material reciclado, también lo parece. Su diseño tiene algo que recuerda a piezas recortadas, ensambladas con precisión, como si estuviera construida a partir de elementos recortados y ensamblados que se han ido uniendo para generar el volumen. En ciertos colores, especialmente en tonos claros como el beige, esa sensación es aún más evidente. Por eso es fácil asociarla visualmente con el cartón trabajado, porque transmite esa lógica de construcción a partir de planos. Superficies que se encuentran, aristas que definen el volumen, una geometría que no busca disimular su proceso, sino sugerirlo.

Butter Seat en color beige
Esta silla ecológica también es idónea para interiores.

Y aquí es donde el diseño da un paso más. El cartón es, en nuestro imaginario, uno de los materiales más ligados al reciclaje. Es cotidiano, reutilizable, cercano. Al evocar ese lenguaje, la silla refuerza su mensaje ecológico sin necesidad de explicarlo. No hace falta leer la ficha técnica para entender que hay algo sostenible detrás, ya que se percibe. En cierto modo ocurre algo parecido en diseños como la Magica Chair, donde la percepción visual también forma parte esencial del proyecto.

Esa coherencia entre material y forma no es habitual. En muchos casos, el diseño va por un lado y el discurso ecológico por otro. Aquí ambos se alinean de manera natural.

Silla baja hecha con materiales de posconsumo.

Butter Seat, consolidada dentro del diseño contemporáneo

La Butter Seat no es un experimento puntual dentro de un catálogo. Forma parte de la primera colección de DesignByThem, y eso ya dice bastante sobre su importancia dentro de la marca. Desde su creación hasta hoy ha conseguido mantenerse relevante, algo que no depende solo de la estética, sino también de su capacidad para adaptarse a distintos usos y contextos.

Detrás de este diseño hay una intención clara de crear un producto duradero, tanto en lo físico como en lo conceptual. No es una pieza de tendencia pasajera. Su lenguaje es lo suficientemente neutro como para encajar en distintos ambientes, pero lo bastante singular como para no diluirse.

Su precio, en torno a los 393 AUD (240€), la sitúa dentro de lo que en diseño contemporáneo se entiendo por accesible. No compite con mobiliario genérico, más bien con piezas que aportan algo más allá de la función. Aquí el valor está en la idea, en el material y en la forma en la que ambos se relacionan.

Existe constancia de que en algún momento se desarrolló una versión con acolchado en asiento y respaldo, pensada para aumentar el confort. Sin embargo, esa variante no aparece actualmente en el catálogo del fabricante. Esto sugiere que fue una línea puntual que no llegó a consolidarse, desconocemos el motivo. En cualquier caso, la version actual no necesita añadidos para funcionar. Su fuerza está en la lectura sostenible que transmite su diseño.

Silla baja Butter con acolchado en asiento y respaldo.
Hubo una versión con material acolchado. Hoy día no está a la venta en la web oficial.

La silla baja Butter es un diseño de Sarah Gibson y Nicholas Karlovasitis para DesignByThem.

Adfer Dazne
Arquitecto español fundador de IS-ARQuitectura en 2006. Es autor de miles de artículos en los que se han analizado obras de numerosos profesionales de la arquitectura y el diseño.

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