Un dúplex oscuro con una decoración radical
Este dúplex oscuro se sitúa en Camperdown (Sídney), en territorio Gadigal. Se trata de una vivienda de un solo dormitorio, organizada en un espacio de doble altura y resuelta según una tipología muy reconocible. El encargo parte de dos profesionales creativos que buscaban un interior con carácter arquitectónico, pero compatible con la vida cotidiana.
Desde el primer vistazo, ya se nota que el proyecto se aleja de soluciones neutras. El interior es oscuro, contenido y muy controlado, tanto en materiales como en iluminación y mobiliario. No se persigue un ambiente luminoso ni complaciente, sino una atmósfera introspectiva, casi melancólica. Es una propuesta coherente y bien ejecutada, pero también arriesgada. Y es que un hogar con una decoración que evoca el hormigón visto no es para cualquier usuario.
La distribución no pretende innovar, pues es bastante típica. El baño se sitúa junto al acceso, seguido de una cocina abierta que articula el espacio principal. La escalera conduce al dormitorio en entreplanta, que mantiene una relación visual directa con la sala de estar. Desde la sala se puede acceder a una terraza que prolonga el espacio hacia el exterior, a través de una gran cristalera. Este tipo de organización con espacio a doble altura, es habitual en apartamentos contemporáneos, aunque también existen soluciones más singulares, como este dúplex en París.

La falsa caja de hormigón: brutalismo simulado
La idea central del proyecto es clara: recrear la sensación de estar viviendo en una “caja de hormigón”. Pero esa imagen brutalista no se llega a construir de manera literal. Aunque el apartamento se percibe como un volumen macizo, el uso de hormigón real se ha evitado casi por completo, ya que habría supuesto una pérdida considerable de superficie útil.
En vez de utilizar soluciones pesadas, el proyecto recurre al GRC. Es un material compuesto de cemento reforzado con fibra de vidrio, mucho más ligero que el hormigón tradicional. De esta manera se generan elementos con apariencia sólida sin penalizar el espacio interior. No hay información precisa que indique dónde se ha utilizado el GRC. Todo apunta a su presencia en el cuerpo opaco que protege la escalera y el nivel superior. También en zona baja de la estantería del salón, y superficies curvas del dormitorio. Algunos textos en internet mencionan la presencia de techos curvos en este apartamento. En realidad, lo que existe son encuentros curvos entre pared y techo en la zona del dormitorio.
Hay que precisar que el acabado de paredes y techos no procede del material estructural, sino de un tratamiento superficial. Esta apariencia de hormigón se ha conseguido con una pintura tipo French Wash de la firma Porter, que reproduce textura y tonalidad.

Cuando lo auténtico delata lo simulado
El punto más delicado del proyecto aparece cuando miramos el pavimento. Por lo que se aprecia en las imágenes, el suelo es de hormigón pulido real. Resulta bastante lógico que sea así, pues refuerza el lenguaje brutalista y aporta continuidad material. Sin embargo, es precisamente aquí donde se hace visible la diferencia entre lo auténtico y lo simulado.
El contraste entre el hormigón real del suelo y las superficies pintadas de paredes y techos resulta evidente. La textura, el brillo y la profundidad del material auténtico delatan el recurso empleado en el resto del apartamento. El “truco” se nota, y con ello se pierde la magia de estar dentro de una caja monolítica. Es una decisión comprensible, ya que ejecutar toda la envolvente en GRC habría supuesto una pérdida significativa de espacio. Pero también es el punto donde la decoración empieza a perder credibilidad.

Madera, luz y control del ambiente
Frente al tratamiento radical de paredes y techos, esta decoración introduce elementos que equilibran el conjunto y lo hacen habitable. Especialmente relevante es el revestimiento de madera que aparece en la cocina, en el lateral inferior de la escalera, y en el dormitorio. Aporta unidad visual y una calidez muy necesaria en un interior dominado por tonos grises y oscuros. Este revestimiento es un listonado vertical (fluted wood panels), muy usado en interiorismo australiano.
En el dormitorio, el cabecero se convierte en una pieza clave. Se trata de un elemento continuo de madera que recorre el ancho del espacio y oculta en su interior almacenamiento. Un estante recortado en la propia pieza permite integrar iluminación y una pequeña selección de objetos decorativos. Es una solución inteligente, bien ejecutada, que ayuda a mantener el área de descanso ordenada. Además combina función y control formal, sin introducir elementos que contaminen la decoración.
La cocina actúa como pieza central del apartamento. Entre ella y la sala se dispone una península cuya encimera termina en un círculo, apoyándose sobre una base que recuerda al fuste de una columna jónica. Es un gesto singular, casi irónico, que introduce una referencia clásica en un contexto claramente contemporáneo y brutalista. No solo no desentona, sino que aporta identidad al conjunto.

En este dúplex no hay muchos puntos de luz, pero los que existen están muy estudiados, haciendo que la iluminación sea correcta. Predominan luminarias con acabados en latón, en coherencia con la grifería del apartamento. Destaca especialmente la iluminación del techo, resuelta mediante dos círculos LED concéntricos. Es una solución atrevida, y que formalmente ayuda a que el techo no agobie, pero puede resultar insuficiente al caer la tarde. ¿Tal vez por eso no se han publicado fotos nocturnas?
Muebles de diseño para equilibrar el interior
El mobiliario es el justo, pero bien elegido. Tampoco hay cuadros colgados en las paredes. Incluso el espejo del dormitorio se apoya en el suelo. Todo apunta a una voluntad clara de mantener el protagonismo en la arquitectura y los materiales. En un interior dominado por tonos grises y superficies que evocan el hormigón, los muebles introducen la calidez necesaria para que el espacio resulte habitable.
En la zona de estar aparece el Bollo Lounge Chair, diseñado por Andreas Engesvik para la firma escandinava Fogia. Su estructura metálica negra y el generoso acolchado encajan bien en el ambiente contemporáneo del apartamento. El tapizado en cuero color camel aporta un contraste cálido frente a los acabados grises.

El sofá Valley, de la firma australiana Jardan, aporta una presencia ligeramente curva y confortable. Sus formas redondeadas y el respaldo bajo mantienen una escala doméstica dentro de la doble altura del espacio. El tapizado verde sueco introduce otra nota cromática que suaviza la dureza visual del hormigón.
En uno de los laterales del salón se sitúa una consola escultórica diseñada por el australiano Jonathan West. Se trata del modelo In Brass N2, una pieza de formas curvas y volumen compacto que dialoga con la geometría controlada del apartamento. Sus extremos redondeados y la base abierta refuerzan el carácter casi monolítico del mueble. Cromáticamente conecta con el revestimiento de madera y los detalles de latón presentes en el interior.
En conjunto, este loft demuestra cómo una idea fuerte puede sostener todo un proyecto interior. Es coherente, atrevido y técnicamente interesante, aunque no exento de contradicciones. Precisamente ahí reside parte de su interés.
La decoración de este dúplex oscuro la realizó Killing Matt Woods. Fotos de Katherine Lu.










